Usando o abusando de los tecnicismos en el lenguaje

¿Te ha pasado alguna vez que en una reunión de trabajo o un encuentro social, te consigues con alguien que conversa en tu mismo idioma pero no logras entenderle porque usa “palabrotas”? (Hey! No me refiero a “malas”palabras o groserías, me refiero a palabras grandes y complicadas. Del uso de las males palabras nos ocupamos luego, en otro artículo)

¿Te ha surgido la duda en tu trabajo o en tu emprendimiento sobre cómo comunicarte mejor con tus públicos, porque a veces parece que no entienden lo que les dices?

¿Te has preguntado en algún momento si es qué las palabras que usas son las mismas que tu público emplea regularmente?

Te confieso algo, yo misma he pecado,  quizás en exceso, de usar muchos tecnicismos propios de mi profesión, incluso en conversaciones casuales… pero, ya estoy en el camino de la redención!!!

Es que sí, es un error común de quienes nos especializamos en algún tema, por nuestra profesión u oficio, terminar hablando en una jerga que sólo entendemos quienes nos movemos en ese mismo ambiente… 

El detalle  está en que nuestros públicos, usualmente no necesariamente poseen la misma profundidad de conocimientos sobre nuestra área. Y si los queremos como clientes, estamos buscando personas o empresas que nos necesitan, precisamente, para que les ayudemos a mejorar en un área en la que no son especialistas. Usando un lenguaje altamente tecnificado, puede que ni siquiera entiendan qué es lo que podemos hacer por ellos.

Por lo general estos potenciales clientes, terminan huyendo; porque los asustamos con tanta palabrería que, no logramos comunicar de manera sencilla nuestra propuesta de valor y los beneficios de contratar nuestros servicios.

Entonces, ¿por qué nos empeñamos en hablar un lenguaje que no está adecuado para nuestros públicos? 

Dos o tres razones por las que estaríamos abusando de los tecnicismos

Por costumbre. Sí, nos acostumbramos a compartir, a comunicarnos entre colegas usando nuestro código profesional común, es fácil entendernos así. Los médicos hablan en su código científico; los abogados en su código legal; los ingenieros en su código técnico- numérico- estructural; los periodistas en nuestro código de la escuela de comunicación.

La otra razón que he encontrado para hacer uso (o abuso) de la jerga profesional es por querer sonar intelectual. 

Esta es una práctica egoísta y egocéntrica. Es cierto que, en el fondo, todos queremos ser reconocidos por lo que sabemos. Llegamos a pensar, erradamente, que usando frecuentemente una jerga técnica y rebuscada, es una buena vía para demostrar nuestros conocimientos.

Finalmente, la tercera razón que he observado es: “porque se supone que es lo que se debe hacer, si soy un buen profesional…”

Humm… bueno, aquí mi opinión es que no por hablar como un médico, o un abogado o un periodista, eres buen profesional. El profesionalismo se demuestra (como la mayoría de las cosas) más con hechos que con palabras.

¿Y entonces? ¿cómo es que tengo que hablar? ¿cómo escribo?

Pues, depende… de qué público sea tu objetivo de comunicación. Si estás hablando o escribiendo para colegas, seguro no habrá inconveniente para que todos te entiendan en tu jerga técnica, pues tienen el mismo código de lenguaje- aunque siempre hay excepciones.

Pero si quieres vender, lograr construir una comunidad, lograr engagement (compromiso de tu público con tu marca), lo ideal es tener una buena mezcla del lenguaje que habla tu público, con tu lenguaje técnico.

Y si vas a hacer uso de ese lenguaje técnico, ten la cortesía de explicarlo y así, no sólo te das a entender, sino que contribuyes a ilustrar a otros. 

Si vas a usar conceptos, palabras, términos, expresiones técnicas, asegúrate de explicarlas, traducirlas a un lenguaje sencillo, en algunos casos puedes usar el lenguaje coloquial; eso sí, siempre respetando a tus públicos. 

Acciones como esas, no sólo te acercarán más a ellos, sino que generarás confianza en ti, pues demostrarás que eres lo bastante profesional como para explicar de manera sencilla un concepto técnico y ponerlo en el contexto que tu público lo necesita, como parte de la solución que ofreces.

¡No le temas al lenguaje común, recuerda que es el que usamos la mayoría de los mortales!!! 

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